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sábado, enero 17, 2026

El éxodo silencioso por el agua en Chuquisaca

Escrito por Connectas

La Paz Bolivia.- En Bolivia, 17 municipios del departamento de Chuquisaca han visto disminuir su población por causa de la sequía o las inundaciones cada vez más intensas. Solo en Tarabuco se ha ido el 21%. Aunque la migración es un fenómeno multicausal, expertos, autoridades y habitantes le atribuyen al cambio climático la mayor parte de la responsabilidad del éxodo.

Villistoca se ha quedado sin habitantes. El caserío, ubicado en una llanura entre cerros, a 50 minutos en moto del centro poblado de Tarabuco, contaba con 205 personas en 2012; 12 años después solo quedan vestigios de una escuelita, más de una docena de inmuebles abandonados y lo que fue una capilla que aún acoge a la virgen del Rosario como única habitante. A cientos de metros del caserío, se observan más casas abandonadas. En algunas viven comunarios que resisten la migración. Contadas reses pastan por el lugar.

“En Villistoca solo hay unas 10 personas de forma permanente”, dice Teresa Arancibia, exdirigente campesina que hace unos 10 años dejó su casa en la comunidad para irse con su familia a Tarabuco, uno de los 29 municipios del departamento de Chuquisaca, donde está Sucre, la capital oficial de Bolivia. Ahí trabaja vendiendo pollo frito y hamburguesas y tejiendo mantas y ponchos.

Teresa recuerda que cuando era niña veía mucha gente en el caserío, pero por la falta de agua para el consumo y los cultivos, la gente se fue yendo, los cultivos se redujeron y la escuelita cerró. La sequía mermaba las cosechas y la cebada, el maíz y la papa resultaban insuficientes para el sustento.

“Algunos estamos en Tarabuco, otros se han ido a Sucre, otros a Santa Cruz”, dice Teresa

Aunque estos desplazamientos son multicausales, los testimonios recogidos en este reportaje entre autoridades, expertos y habitantes de Chuquisaca señalan al cambio climático como el principal causante del éxodo debido a que ha ido intensificando los fenómenos meteorológicos y climáticos.

El aumento de las temperaturas y la disminución de las precipitaciones en la región han sufrido una variación drástica. Las temperaturas máximas de abril a junio, meses que habitualmente no son calurosos, han venido incrementándose de manera considerable en los últimos cuatro años; en esos mismos años, las precipitaciones cayeron en un 47%, lo que ha reducido los meses de lluvia y la humedad de los campos de cultivo.

De acuerdo con el Censo de Población y Vivienda 2024, 92 municipios a nivel nacional perdieron población, así como 17 municipios de Chuquisaca, respecto al Censo de 2012.

Las lluvias intensas, las granizadas y las heladas también golpean a los demás municipios del departamento. Cada vez son más imprevisibles y afectan los patrones de precipitación y los sistemas agropecuarios.

La migración asociada a cambios extremos del clima no ocurre solo en Chuquisaca, sino en Potosí, Oruro y otros puntos de Bolivia, un país donde la temperatura promedio ha subido entre 0,9 y 1,2 °C desde 1890, de acuerdo con información citada en la Política Plurinacional de Cambio Climático, lo que ha ido agudizando los fenómenos naturales.

Michelle Vásquez, responsable de la Unidad de Meteorología Agrícola del Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología (Senamhi), señala que en todo el territorio nacional se ven efectos del cambio climático. Dice que, desde agosto de 2023, gran parte de las estaciones meteorológicas del país han ido superando sus temperaturas máximas, e igual en 2024. “Es decir, cada año las temperaturas son cada vez más altas”.

Aclara que el cambio climático no produce sequías, inundaciones, tormentas o granizadas, sino que las intensifica al modificar su comportamiento. Esto significa que hace más severo e intenso el clima, con épocas secas más secas y épocas húmedas que concentran las precipitaciones en tiempos cortos, es decir, lo que debería caer en un mes, a veces llueve en un solo día.

92 municipios disminuyen población en 12 años

De acuerdo con los datos del Censo de Población y Vivienda 2024, en comparación con los del Censo 2012, se observa que 92 municipios, la mayoría ubicados en zonas rurales de los departamentos de Chuquisaca, Potosí, Cochabamba y Oruro, que reciben mayor impacto de la crisis climática, disminuyeron población hasta en un 28%.

La Agencia de Noticias Fides y CONNECTAS revisaron los datos históricos meteorológicos y poblacionales de Bolivia para averiguar por la relación entre cambio climático y migración. Tomaron como ejemplo lo que sucede en Tarabuco, un municipio que, de acuerdo con el Censo de Población y Vivienda 2024, y el análisis de la Fundación Jubileo, perdió más del 21% de su población, en comparación con el censo de 2012. Villistoca, uno de sus caseríos, sufrió el éxodo del 98% de sus habitantes, según el alcalde de Tarabuco, Ariel Siles. Él estima que al menos una docena de comunidades de su municipio son las más afectadas.

Fermín Salva, de la comunidad de Thaya Huaca, a 21 minutos en moto desde el centro poblado de Tarabuco, da testimonio de esta situación. “No hay lluvia, no hay trabajo, aquí en la comunidad está totalmente la crisis, por eso la gente, mis hijos, se han ido a otro país, a otros departamentos, para que vivan bien, para que trabajen”, dice junto a su yunta.

Vestido con ropa de faena, el productor prepara la tierra a fines de noviembre, cuando en otros años por esa fecha ya había terminado de sembrar. La lluvia cada año llega más tarde. Antes los campos eran humedecidos desde septiembre.

Fidel Limachi, exautoridad del consejo del pueblo indígena de Puka Puka, a 12 minutos de Tarabuco en moto, también relata cómo la falta de agua ha ido frustrando su intención de que su comunidad, que cuenta con un colegio de nivel secundario, se convierta en un centro poblado.

“Tenemos casas desde 1999, en cinco a diez años ha crecido bien el pueblo, pero ahora se ha parado por falta de agua, se han ido a todo lado”, señala.

El alcalde Siles refiere que el calor de los últimos años es tan intenso que parece “como si se estuviera bajando el sol”, y esta situación ha acentuado la sequía en una región que por lo general es de baja precipitación.

La falta de agua también afecta al centro urbano de Tarabuco, que es abastecido solo por dos horas de manera interdiaria. Las comunidades a las que se puede llegar con cisterna se benefician hasta con cuatro turriles (tanques de plástico de 650 litros de capacidad c/u) por familia una vez al mes, según señala Eluterio Flores, encargado de la distribución.

Fermín dice que el agua “no es suficiente para preparar la comida, para lavar la ropa, para que beban los animales”.

Aparte de Tarabuco, la crisis climática ha producido migración en otras regiones de Chuquisaca, como Padilla, que también perdió un 27,4% de su población; Azurduy con un 26,2%, Villa Alcalá con un 23,5% y Huacareta con un 13,8%, de acuerdo con el Censo de 2024.

Casas abandonadas en el caserío de Villistoca, en Tarabuco.

Un problema generalizado

Problemas similares ocurren en todo Bolivia, pues se encuentra en una zona de intensa variación climática. “Dadas sus características geográficas, topográficas, meteorológicas y escasas capacidades de adaptación ante los efectos adversos del cambio climático y desastres —de acuerdo con el Informe Global de Riesgos 2022 del Foro Económico Mundial, citado por la Organización Internacional de Migraciones (OIM)—, el país se ve expuesto a desastres que inciden negativamente en los medios de vida de poblaciones en situación de vulnerabilidad”.

El mismo documento de la OIM sobre movilidad ambiental y climática en América del Sur señala que, además, “Bolivia enfrenta desafíos en torno a la disponibilidad del recurso hídrico. Las sequías prolongadas, la desertificación que afecta a más del 40% de su territorio y la pérdida del 50% de la cobertura glaciar aumentaron la inseguridad hídrica, tanto para el consumo como para actividades productivas como la agricultura o la ganadería. Estos impactos han sido especialmente agudos en zonas rurales, lo que ha motivado procesos migratorios hacia áreas metropolitanas y ciudades intermedias. Los pueblos indígenas han sido afectados de forma diferenciada, debido a que dependen en gran medida del medio natural”.

Entre 2016 y 2022, las inundaciones causaron el 95,3% de los nuevos desplazamientos internos por desastres registrados en el país, de acuerdo con el informe del Centro de Vigilancia de los Desplazamientos Internos 2023, citado por la OIM.

Los expertos coinciden en que el cambio climático está provocando una escasez de agua en todo el mundo debido a que el aumento de las temperaturas provoca que llueva menos y que la evaporación aumente. A su vez, basados en estudios científicos señalan que el cambio climático está provocando que las sequías duren más tiempo y abarquen territorios más grandes.

“Básicamente nuestro territorio ha sufrido un incremento de 1,5 grados en promedio, y puede ser que, en algunos lugares, de manera disgregada a lo largo del país, la cantidad sea mayor, incluso hasta 2 grados”, dice José Luis Montaño, docente del Instituto de Hidráulica e Hidrología de la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA). Para él, esto es “un hecho ya consolidado en todo el país”.

El Monitor de Sequías del Senamhi muestra lo que sucede a nivel nacional, en una línea de tiempo de febrero de 2007 a febrero de 2024: la intensidad húmeda o normal se ha ido reduciendo y ha dado paso a la sequía débil, a un aumento de la sequía moderada y a sequía severa. Los datos indican que los niveles de sequía extrema aparecen con más frecuencia en los últimos tres años.

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