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lunes, enero 26, 2026

Estamos asfixiando al mar

Por: Lizz Denicia

¿Recuerdas las veces que has tenido gripe y sientes dificultad para respirar porque tu nariz está congestionada? Es más, te propongo algo. Con tus dedos índice y pulgar aplasta un poco tu nariz, no totalmente, quizá a la mitad para permitir que puedas respirar, pero lo hagas con dificultad. Ahora mantente así un minuto. ¿No es desesperante, doloroso o al menos angustiante?, ¿Sentiste ganas de soltarte y respirar amplia y profundamente para restablecer tu equilibrio?, ¿Te dio un poco de temor, aunque sea una leve sensación de que podías morir si te mantenías así por un tiempo largo?

Ahora que seguramente ya estás respirando de manera normal quiero contarte que así es como se encuentra nuestro océano actualmente. Se le está yendo el oxígeno, está teniendo cada vez más dificultades para “respirar”, y toda la vida marina está comenzando a sufrir en serio. Deja te cuento:

Problemática

Se han creado y se están extendiendo zonas donde la vida marina ya no es posible, por lo que los animales migran y dejan vacías esas regiones. Esto afecta por supuesto a los equilibrios de los ecosistemas, pero también a las personas e industrias que viven de la pesca en esas zonas, y ni hablar de los millones que consumimos alimentos del mar. Estás regiones son conocidas como Zonas Muertas.

Antes de avanzar hagamos unas aclaraciones. Primero, hablemos de las zonas con Hipoxia, que se refiere a lugares donde el oxígeno es mínimo y hace que el hábitat de los peces se vuelva difícil y estresante. Y luego están las zonas con Anoxia, aquí de plano no hay oxígeno y los animales no pueden vivir (solo existen cierto tipo de bacterias). Segundo, aclaremos que existen “Zonas Naturales de Mínimo Oxígeno” y (las que nos preocupan) “Zonas Muertas Modernas”, creadas y/o extendidas por la acción humana.

Existen varias zonas de mínimo oxígeno en el mundo. Las dos más grandes están en el Mar Arábigo que es la más profunda. La otra está en el Pacífico, frente a México y Perú, ésta es la más grande. Ambas son muy importantes para el equilibrio ecológico, sobre todo en la regulación del ciclo natural de nitrógeno.

Basura y contaminación en un playa tropical (IStck)

El grave problema está en las Zonas muertas generadas por los humanos, o sea, nosotros. Una de las más grandes es estacional, es decir se forma cada verano de junio a septiembre, y está situada aquí en casa, en el Golfo de México.

¿Y cómo sucede esto? Pues bueno, resulta que todo inicia con los fertilizantes usados en la agricultura que llegan a los ríos y de ahí al mar. Éstos actúan como superalimento para las algas, que comienzan a proliferar de forma desmedida, y al morir se descomponen absorbiendo una enorme cantidad de oxígeno. Esto significa, de manera irrefutable que una de las principales causas del problema es la forma en que los humanos producimos nuestros alimentos. Obviamente en una zona donde se acaba el oxígeno, los animales que pueden, huyen, por lo que estas áreas se convierten en “parajes desolados”.

Pero deja te cuento que, si lo del Golfo de México está bien, pero bien feo, lo del Mar Báltico está Terrible. Para empezar no es estacional, sino permanente, ya es crónico. Imagínate lo difícil del asunto cuando te digo que, de las 10 Zonas Muertas más grandes del planeta, 7 están en el Báltico.

Por la geografía de la región y debido a los grandes niveles de contaminación constante, se ha creado un círculo vicioso que está perpetuando el crecimiento del problema. Primero, ya sabes, viene los residuos de fertilizantes, luego la proliferación de algas, su descomposición y el consumo masivo de oxígeno, pero aquí (por la geografía) ante la falta de oxígeno el lecho marino reacciona químicamente y libera el Fósforo acumulado, lo que a su vez alimenta nuevos florecimientos de algas, que consumen cada vez más oxígeno provocando mayor liberación de Fósforo, y así hasta llegar a la anoxia.

Esto es devastador. Se ha multiplicado por diez el área hipóxica en los últimos 100 años. Especies marinas de consumo humano y económicamente vitales como el Bacalao están al borde de la extinción, pues sus huevos no tienen suficiente oxígeno para desarrollarse.

¡Pero eso no es todo amigos! El problema no se limita a estas dos regiones, sino que es una gran bronca planetaria.

Causas

(humanas por supuesto ¡quién más!)

Cambio climático:

La elevación de la temperatura ha causado la pérdida de oxígeno marino en un 2%, que no suena a mucho, pero solo piensa en la enorme cantidad de agua que hay en el planeta. 2% es simplemente demasiado. Hay tres mecanismos para ello:

  1. El agua más caliente no puede retener tanto oxígeno disuelto como el aguan fría.
  2. El calentamiento de la superficie crea una especie de capa que impide que el oxígeno de la atmósfera se mezcle y llegue a las profundidades.
  3. La circulación oceánica se está haciendo más lenta y el reparto de oxígeno a las zonas profundas es mucho menos eficiente.

De no modificar nuestras acciones se pronostica que para el 2100 se habrá perdido un 4% de oxígeno oceánico.

Basura flotando en el mar, sociedad sucia que tira desechos al agua (Istock)

Contaminación del agua:

Proviene principalmente de los desechos industriales y agrícolas. Los contaminantes químicos y plásticos alteran el equilibrio natural de los ecosistemas acuáticos disminuyendo la cantidad de oxígeno disponible.

Eutrofización:

Se refiere a lo explicado anteriormente, cuando grandes cantidades de nutrientes como el nitrógeno y el fósforo llegan al mar y favorecen el crecimiento excesivo de algas, que al morir y descomponerse consumen grandes cantidades de oxígeno creando condiciones hipóxicas. Todo resultado de las prácticas agrícolas.

Sobrepesca:

Al eliminar grandes cantidades de peces se desequilibra el ecosistema, afectando a las especies que dependen de ellos y alterando los ciclos naturales de oxígeno y nutrientes en el agua.

Consecuencias

¡¡LA MUERTE!! Puede sobrevenir una extinción masiva, quizá casi tan devastadora como la del Pérmico. En las cinco extinciones masivas que han sucedido en el planeta, la desoxigenación del océano ha sido un factor fundamental. ¿¿DE VERDAD NECESITAMOS OTRA RAZÓN PARA PONERNOS LAS PILAS??

Einstein decía que «hay dos cosas infinitas: el universo y la estupidez humana, y del universo no estoy seguro«, así que le haré caso a Don Albert y van más razones para que reaccionemos y hagamos algo.

La desoxigenación altera la cadena alimentaria provocando que los depredadores no encuentren comida y puede llegar a la desaparición de especies clave, aumentando el desequilibrio ecológico. También hace que las diferentes especies migren en busca de aguas con mayor cantidad de oxígeno. Cada vez es más frecuente enterarse de playas que amanecen llenas de peces muertos, varados en la orilla aparentemente “sin ninguna explicación”. Igualmente ha aumentado la frecuencia en que se avistan especies como los delfines o tiburones rondando en playas de regiones que antes no eran su hábitat natural. Pues sí, le atinaste, están migrando en busca de oxígeno, exponiéndose a la muerte o a que los cacen.

Residuos de fosfato desechados sin control en Costas de Marruecos en el Atlantico (Istock)

La disminución de oxígeno en el agua produce la acumulación de toxinas en los mariscos que deriva en un riesgo de salud pública al consumir productos contaminados. ¿Te imaginas que tengas que dejar de comer esos deliciosos coctelitos de camarón, o que ya no puedas comer esa sensacional mojarra, ni compartir un sabroso aguachile en familia, porque resulta que esos animalitos marinos se han convertido en veneno para nosotros o porque simplemente ya no existen?

La industria pesquera se ve afectada. La reducción de las comunidades de peces afecta las capturas comerciales dejando sin comer a millones de personas, o acelerando la quiebra de empresas pesqueras, desempleando así a miles de gentes. Y ni hablar de los pescadores aldeanos quienes se convierten en migrantes al no poder ya ni alimentar a sus familias.

También está el turismo, muchas regiones basan su oferta turística en atractivos como poder bucear en santuarios, observar ballenas u otros animales marinos, o paseos en lanchas con cristales en el fondo para poder admirar a los peces de la región. Además, está la siempre atractiva idea de consumir algún pescado recién capturado. Y de seguir así, pues ya no se va a poder.

Soluciones

La desoxigenación de los océanos es un problema tan grande que parece estar fuera de nuestro alcance el implementar soluciones reales y efectivas, pero en realidad hay cosas que podemos hacer.

Las soluciones tecnológicas emergen como una esperanza para combatir la desoxigenación del océano. Cada vez se hacen más avances en bioingeniería y monitorización de ecosistemas para restaurar niveles de oxígeno en áreas afectadas para recuperar los hábitats y las especies endémicas. Si eres un especialista en tecnología o estás involucrado profesionalmente, puedes desarrollar propuestas o proyectos que solucionen un problema específico y local, que aunque parezca minúsculo, en serio ayuda.

Reducir las emisiones de CO2 es crucial. Disminuir la quema de combustibles fósiles y adoptar energías renovables. Si eres dueño de una empresa o tienes un puesto ejecutivo de alto nivel, puedes realizar mejoras en tu cadena de suministro y trazabilidad de tu producto o servicio en pro de que tu empresa sea realmente efectiva para los humanos y no destructiva con el ambiente.

Implementar áreas marinas protegidas para restaurar hábitats degradados y preservar las especies para restablecer el equilibrio y la salud del océano a largo plazo. Si eres un funcionario público de nivel medio o alto, o alguien con el dinero suficiente para promover y construir estas reservas, hazlo, nada mejor para la vida que proteger y salvar otras vidas.

La educación y el crear conciencia juega un papel crucial para realizar acciones individuales y colectivas en favor del cuidado del océano. Si eres profesor, director, prefecto, decano o de cualquier función educativa, presencial o en línea, de preescolar o posgrado, actívate, lee, investiga y transmite los conocimientos necesarios, motiva a las almas jóvenes y muéstrales con palabra y con acción que sí se puede.

Reducir nuestra huella de carbono adoptando hábitos como irle bajando al uso de plásticos, sobre todo a los de un solo uso (¿qué te cuesta lavar los trastes, o tomar del vaso directo sin necesidad de un popote?), optar por transporte público (ya debería ser obsoleto y anticuado un auto para una sola persona), bicicletas (o camina, también te hace bien), apoyar productos locales. Esto último es bien importante porque al producirse localmente no se requiere de transportación desde lejos que utilice combustibles ni alteren la ecología. ¡Todo esto sí lo puedes hacer tú, no te hagas!

Los gobiernos deben implementar leyes estrictas en favor del cuidado y restauración del medio ambiente y a nivel internacional se debe trabajar en conjunto para lograr resultados a nivel global. Y bueno, los políticos… ¡Ya pónganse a chambear en serio! Aceptar moches en general no está bien, pero aceptarlos a costa del medio ambiente, eso no tiene nombre.

La historia de la Tierra está marcada por extinciones masivas, donde ecosistemas globales colapsaron y especies se extinguieron. Todos estos eventos coincidieron con perturbaciones climáticas y ambientales globales, comúnmente asociadas con la desoxigenación oceánica. Tal vez la próxima extinción masiva esté provocada por nosotros los humanos. Ojalá que no.

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