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viernes, abril 4, 2025

Urge auditor itinerante, cercano a la gente, que oriente a los sujetos obligados: Román Sánchez

Ciudad de Puebla, México.- Cómo se ejerce el gasto público, cómo se gana un concurso para obra pública, cómo se verifica que las empresas que buscan trabajar para la Federación, el estado o los municipios cumplan con lo establecido en las reglas de operación y los contratos y, con ello garantizar la transparencia que se requiere, sólo se puede lograr si el auditor responsable sale a campo a verificar cada proyecto, si tiene cercanía con todos y cada uno de los sujetos obligados, si impulsa la capacitación de su personal y orienta a alcaldes y contadores y no sea sólo un “garrote político”

Así lo considera Román Sánchez Zamora, catedrático e investigador de la BUAP, que con más de 20 títulos a cuesta en materia de transparencia, es uno de los principales y quizá único aspirante a ocupar la Auditoria Superior del Estado, que reúne las características y requisitos para esa encomienda, quien además propone, entre otras cosas, un auditor itinerante, que salga al campo de batalla a supervisar las obras o los proyectos de gran envergadura y conozca de manera directa como trabajan las empresas, para así saber si se está ejerciendo adecuadamente los recursos que los gobierno del Estado, la Federación o los municipios otorgaron para la ejecución de proyectos en beneficio de la sociedad.

En entrevista para Tendencias Noticias, Román Sánchez explicó que hoy en día un auditor que trabaje sólo de escritorio es un auditor fuera de lugar y anquilosado, cuya práctica errática es la de dirigir desde las oficinas de su sede, sin conocer los sinsabores que existen dentro de la ejecución de una obra.

La corrupción ronda por todos lados, y más en la ejecución de obras, así como en la adjudicación de esas obras a empresas fantasmas, maleadas, a lobos de mar que inflan precios o que, en su defecto, falsean información a la hora de concursar y presentar sus propuestas ejecutivos y económicos.

Pero también refirió que la corrupción ronda los círculos internos de las entidades de gobierno involucradas en esos procesos, debido a los moches que reciben para que empresas ganen uno u otro concurso, o logren evadir sus irregularidades al momento de terminar una obra y registran muchos vicios ocultos o permitan inflar los costos de los proyectos a realizar.

Recientemente Román Sánchez recibió un reconocimiento por parte de instituciones académicas por su larga labor de investigador, producto de la creación de veinte libros dedicados al estudio y análisis de la transparencia en México, trabajo que a su vez le ha servido para escalar en sus aspiraciones personales a buscar ese cargo de auditor y tratar de implementar nuevos esquemas de trabajo que garanticen una verdadera rendición de cuentas.

Román Sánchez Zamora explica que entender en primer lugar, que la transparencia es también un acto de honestidad y también es muy importante saber que el rendir cuentas no necesariamente implica que ya es transparente, son cosas muy distintas y hoy en día podemos hablar rendición de cuentas, pero éste ejercicio de rendir cuentas va muy ligado a la honestidad, pero que es eso, de ligar la honestidad con la rendición de cuentas, pues es como el hecho de que al rendir cuentas, lo que declaras debe coincidir con lo que se utilizó para una obra.

El investigador de la BUAP refirió claramente en esta entrevista que, muchas veces esa honestidad no se da, cuando el resultado de los trabajos realizados no es el óptimo o, simplemente no se cumplió con la meta estipulada.

Un ejemplo claro de ello, en hechos recientes, es cuando la sociedad se queja a mansalva sobre los trabajos de pavimentación que debió llevar a cabo la pasada administración municipal y que terminaron siendo un lastre que derivó en una queja generalizada y en un malestar total de la gente, pero sobre todo los automovilistas, que sufren para transitar por estas minadas calles de baches, que están peor que un campo destruido por una guerra.

Es entonces cuando Román Sánchez se pregunta muchas veces, dónde está el gobierno o las autoridades responsables que no ven lo qué pasa en sus comunidades, cómo es posible que no vean el desastre, por ejemplo, de los baches, dónde están las instancias de vigilancia de los recursos y las auditoria que no sanciona a las empresas encargadas de las obras para las cuales fueron contratadas y éstas, simplemente, se hicieron de la vista gorda e hicieron una “porquería” de trabajo que al pueblo le costó millones y millones de pesos.

En esa ruta, el reconocido investigador, dijo que es urgente cambiar muchas cosas dentro de la Auditoría Superior del Estado (ASE) para poder garantizar la verdadera transparencia, que como lo dijo párrafos arriba, debe estar ligada a la honestidad, porque la rendición de cuentas no significa ser transparente.

Derivado de lo anterior el especialista en este tema, consideró urgente que el mismo auditor sea un ente itinerante. Qué quiere decir esto. Que el auditor para poder realizar un trabajo eficiente y eficaz y reduzca la brecha de los vicios ocultos y prácticas de corrupción, está obligado a salir a supervisar las obras que el estado contrata para ver que todo se lleve con base en las reglas de operación y en los contratos, de tal forma que las empresas no se aprovechen de las circunstancias y sean por igual serias honorables.

Saber cómo una empresa va a pavimentar una calle o simplemente a tapar baches, es un trabajo en el que se debe verificar de manera directa la calidad de los materiales, la calidad de los procesos, que se cumpla con los tiempos y los costos establecidos, que, si la empresa tiene o no el personal adecuado o, cuanta con las herramientas o maquinaria para comprometerse a cumplir con la encomienda por la cual concursa.

En este sentido, Román Sánchez fue claro en mencionar que no se puede medir el nivel de transparencia que se tiene en Puebla en comparación contras entidades u otros países, porque cada estado guarda reglas específicas para sus obras con base en sus leyes locales, además con otros países, pues simplemente no se tienen las mismas instituciones, los mismos grados de desarrollo las mismas penetraciones para impactar y poder decir que uno u otro es mejor o peor que le primero o el segundo y así.

Sin embargo, indicó que la transparencia va sobre otros tópicos, sobre otros caminos y, sobre todo, el que se necesita en México generar una serie de indicadores de transparencia que sean netamente eficientes y medibles, con reglas claras y funcionarios por igual honestos.

Recordó que al principio la idea de la creación de los órganos en esta materia fue buena cuando se ciudadanizaron, pero éstos empezaron a viciarse con la llegada de personas ajenas a la transparencia, pero luego empezaron o siendo electos por una minoría o ni fueron electos por una autoridad o por la sociedad, en la que se pudo observar que muchos no contaban siquiera con una cédula profesional en el que todos los involucrados sepan cómo jugar este juego de la administración pública del gobierno encausado al gasto y la transparencia.

“Lo que hace falta es un cambio de visión, hace falta también querer trabajar, querer ejecutar la supervisión en campo, para el tema de la auditoría superior del estado, creo que bien valdría tener un auditor superior itinerante de calidad, humano, cercano a la gente que no se convierta sólo en el mal llamado “garrote político”, porque en México hace falta mucho la cultura de la honestidad y, por ende, de la transparencia, empezando por una buena rendición de cuentas.

Se requiere que el auditor apoye e impulse la capacitación de su personal, que se especialice en el tema, oriente a los sujetos obligados a declarar por recibir dinero público y, sobre todo a pregunta expresa, apoye a los municipios en la creación de entes (contadores o auditores) que cumplan con ese deber de rendir cuentas que urge tanto, considerando que los municipios son vulnerables a la manipulación y falta de capacidad para declarar los gastos dados a obras públicas.

Todo es auditable, incluso una calle oscura, donde la gente joven tiene que pasar para llegar a sus destinos y con el peligro que ello implica, porque para su mala suerte no hay otros caminos, es lo que han sufrido, por ejemplo, estudiantes que se ven en esas penosas y tenebrosas circunstancias.

Una calle oscura es auditable, cómo, investigando quienes son los responsables del alumbrado público, si es la autoridad municipal, estatal o la obra fue concesionada a una empresa y ésta no cumple con lo establecido en su contrato.

De esta manera, Román Sánchez ex honesto con sí mismo al mencionar que está al escrutinio de los diputados locales para considerar su propuesta para la ASE, considerando su amplia y larga trayectoria en este tema y espera que eso sea lo que se tome en cuenta y no se privilegie a amigos, compadres y demás, porque entonces la rendición de cuentas será manipulada y nunca habrá transparencia.

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