El Conflicto geopolítico entre Estados Unidos y Rusia por el gas natural en Europa y las sanciones

Ana Teresa Gutiérrez del Cid

La lamentable situación que se vive en Europa y el mundo puede parecerse a la situación que propició la Primera Guerra Mundial, puesto que ya no existe la Unión Soviética y ya no es el combate por una ideología, sino por intereses comerciales y geopolíticos entre las grandes potencias.

La Primera Guerra Mundial tuvo lugar cuando Alemania a partir de su unificación en 1871, construyó una sociedad industrial que necesitaba mercados en el exterior de su territorio e intentó alterar el reparto del mundo que prevalecía a favor del Reino Unido y Francia. Otto Von Bismark en 1878 argumentaba: “Europa hoy es un barril de pólvora y sus líderes son como hombres fumando en un arsenal. Una simple chispa desatará una explosión que nos consumirá a todos. No puedo decirles cuándo tendrá lugar la explosión, pero sí puedo decirles dónde: alguna maldita estupidez en los Balcanes la desatará”. 

La Segunda Guerra Mundial fue causada nuevamente por una Alemania fortalecida industrial y militarmente por los préstamos estadounidenses del Plan Dawes en 1924 y el Plan Young en 1933, a la llegada al poder de Adolfo Hitler.

El fin de la Guerra Fría ha desencadenado un nuevo reparto geopolítico de esferas de influencia desde el umbral del siglo XXI. La bipolaridad había consolidado un orden geopolítico, producto de los Acuerdos de la Segunda Posguerra. Este orden de Yalta y Potsdam empezó a derrumbarse con la caída del Muro de Berlín en 1989.

Así se inició una nueva lucha entre las potencias mundiales por el espacio ex soviético, pero, además, la totalidad del orden geopolítico mundial entró en cuestionamiento. La desintegración subsecuente del bloque soviético y de la Unión Soviética misma, le dio un fuerte impulso a este proceso iniciado poco tiempo antes. Es en este contexto donde surge el conflicto Rusia-Ucrania.

1.            Negociaciones previas al conflicto

Cumbre Estados Unidos-Rusia: Petición de Rusia sobre el estatus neutral de Ucrania

El 7 de diciembre de 2021 tuvo lugar una cumbre entre el presidente ruso Vladimir Putin y el presidente estadounidense John Biden, El resultado de esta conversación confirmó la negativa absoluta de Biden a aceptar la legitimidad de los Acuerdos de Minsk: Biden exigió que Estados Unidos  reemplazara los acuerdos de Minsk por un acuerdo que Rusia impondría al Dombás (Cuenca del Don), pero Putin no aceptó y planteó que las dos partes en conflicto debían llegar a un acuerdo y que no permitiría que Estados Unidos anulara los compromisos que ambas partes (Ucrania y el Dombás) firmaron en esos acuerdos. Estados Unidos exigía que Ucrania se impusiera a la otra parte y se violaran así los Acuerdos de Minsk firmados en 2014 .

Los Acuerdos de Minsk del 5 de septiembre de 2014 y su seguimiento en el Acuerdo de Minsk II del 12 de febrero de 2015, establecieron los consensos entre Ucrania y la región disidente de Dombás (¿?), que pusieron fin a la intensa guerra; y ambos acuerdos de Minsk se negociaron directamente entre las dos partes en conflicto en plena guerra para detenerla, en la que los habitantes de esta región ucraniana se defendían de las bombas y misiles de Ucrania y para establecer pacíficamente el marco denominado de Normandía en el que se llegaría a un acuerdo final entre las partes de esa guerra de forma pacífica.

Francia y Alemania participaron en este formato porque lideran la Unión Europea (UE) y porque la UE tenía el objetivo de que Ucrania se convirtiera en miembro de ésta. Rusia estuvo involucrada porque tanto Ucrania como Dombás, ( creo sería mejor Donbás… ¿??) están en la frontera con Rusia, y no desea que los misiles estadounidenses se coloquen a menos de diez minutos de tiempo de vuelo para impactar en Moscú. Por su parte, Barak Obama, el entonces presidente de Estados Unidos, sin pertenecer al formato, tenía la intención de que Ucrania ingresara en la UE como preparación para que fuera admitida en la OTAN, para que Estados Unidos pudiera colocar sus misiles en Ucrania.

El gran problema en la implementación de los acuerdos era y ha sido, la negativa de Ucrania a permitir que la región separatista se convierta en un distrito administrativo especial con cierto grado de autonomía de Ucrania, como lo había sido Crimea durante los 60 años (1954-2014) durante los cuales Crimea fue transferida por el gobierno soviético de Nikita S. Khrushchev a Ucrania (Crimea había sido parte de Rusia desde 1783) y en 1954 pasó a formar parte de Ucrania. El régimen de Estados Unidos se negó a permitir que Ucrania aceptara tratar de esa manera a la región separatista de Dombás por medio de los Acuerdos de Minsk.

2.            Cumbre Rusia- Estados Unidos

Las primeras conversaciones sobre la demanda de Rusia de garantías de seguridad por parte de la OTAN para que Ucrania no formara parte de ésta y conservara su estatus neutral, tuvieron lugar a petición de Rusia en Ginebra el 10 de enero de 2022. En qué puntos se pudo encontrar un compromiso y dónde fue imposible, lo demostraron las casi 7,5 horas que duró la reunión. Este es exactamente el tiempo que continuaron las consultas ruso-estadounidenses sobre cuestiones de seguridad en Ginebra. La delegación de Washington estuvo encabezada por la subsecretaria de Estado de los Estados Unidos, Wendy Sherman, y la delegación rusa estuvo encabezada por el viceministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Sergei Ryabkov.

Y por primera vez en tres décadas de posguerra fría, Rusia, “en un formato de negociación, absolutamente en pie de igualdad y de manera absolutamente sustantiva, declaró a los estadounidenses tanto sus preocupaciones críticas como las formas de eliminarlas radicalmente”, dijo el senador Konstantin Kosachev, parte de la delegación .

Esta declaración concuerda con la opinión del analista internacional Gueborg Mirzaian: “Durante las últimas tres décadas, los estadounidenses han construido el mundo para sí mismos y de tal manera que nadie podía (se atrevía) a hablarles en pie de igualdad, ni aliados, ni oponentes. Cualquier intento de este tipo fue cortado de raíz por los estadounidenses, interrumpiendo la conversación en la primera frase si les resultaba incómodo, y luego imponiendo su posición por todos los medios justos e injustos” .

Ahora los estadounidenses tenían que escuchar. Porque esta vez Rusia indicó firmemente su intención de interrumpir cualquier conversación que no fuera significativa y sustantiva, teniendo en cuenta, al parecer, las palabras de Vladimir Putin de que Moscú no permitiría desoír las peticiones de Rusia en esta cumbre.

3.            Cumbre Rusia-OTAN

Las conversaciones Rusia-OTAN, celebradas el 12 de enero de 2022 en la sede de Bruselas de la Alianza del Atlántico Norte, fueron la continuación de Ginebra, pero terminaron en nada. Este dictamen fue realizado por expertos y analistas siguiendo de cerca el proceso de la reunión de delegaciones.

Rusia, como ha declarado abiertamente en el pasado, buscaba obtener garantías de la OTAN para no expandir la alianza, mientras que los países occidentales querían estar seguros de que la Federación Rusa no iniciaría una guerra contra Ucrania. Tras la reunión, la Alianza del Atlántico Norte no abandonó la idea de que Kyiv y Tbilisi se unieran a la organización. Por eso, Rusia tampoco estuvo dispuesta a hacer concesiones y quiso delinear una serie de problemas y propuso una salida, pero solo se encontró con que la alianza ignoró sus demandas. Pero, la Federación Rusa estaba lista para continuar las negociaciones para que todas las partes pudieran reducir el nivel de tensión.

Sin embargo, sin concesiones, avances y charlas, terminó la primera ronda de negociaciones entre Rusia y Estados Unidos. Jens Stoltenberg, secretario general de la OTAN informó a los periodistas sobre los serios desacuerdos entre la alianza y la Federación Rusa. En su opinión, en este sentido, era extremadamente difícil encontrar una salida a la situación que conviniera a todas las partes. El secretario general de la OTAN dijo que su organización no cedería ante el oponente, porque violaría los principios de la seguridad europea, ya que solo los Estados pueden determinar independientemente su estatus y decidir si están en bloques o no.

Rusia por su parte, señaló directamente a la OTAN que un nuevo aplazamiento de la situación podría tener graves consecuencias para la seguridad europea, según el viceministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Alexander Grushko, después de una reunión del Consejo Rusia-OTAN.

Grushko declaró que: “Rusia tomará medidas para defenderse de la amenaza a su seguridad por medios militares, si esto no puede hacerse por medios políticos. Rusia responderá en forma de espejo a todas las acciones de la OTAN, incluidos los intentos de intimidación” .

En suma. las tres cumbres previas al conflicto armado no tuvieron resultados. Además, los Acuerdos de Minsk nunca se cumplieron por parte de Ucrania y a principios de 2022, el presidente de este país, Volodomyr Zelensky, declaró que no los cumplirían, porque este sería el fin de Ucrania como país, lo que canceló la vía diplomática tan esperada por Rusia durante ocho años.

Por otra parte, Zelensky declaró también que ya no respetaría los Acuerdos del Memorándum de Budapest de 1994, por los cuales, Ucrania entregó sus armas nucleares a Rusia y se comprometió a no crear armas nucleares otra vez. ofreciendo garantías de seguridad por parte de sus signatarios con respecto a la adhesión de Ucrania al Tratado de No Proliferación Nuclear. El memorándum fue originalmente suscrito por tres potencias nucleares: Rusia, Estados Unidos y Reino Unido. El Memorándum fue firmado por el entonces presidente de Ucrania, Leonid Kuchma y Borís Yeltsin, John Major y Bill Clinton. China y Francia más tarde consignaron análogas declaraciones individuales de garantía.

Sin embargo, el presidente de Ucrania, Volodymyr Zelensky, dijo durante la Conferencia de Seguridad de Munich de 2021, que iniciaría las negociaciones de los participantes en el Memorándum de Budapest, y señaló que, si no se llevaban a cabo o no había garantías de seguridad para Ucrania, ésta «tendrá todo el derecho a creer que el Memorándum de Budapest no funciona, y todas las decisiones del paquete de 1994 serán cuestionadas» .

Los expertos rusos consideraron las declaraciones de Zelensky como una amenaza de que, al reconocer el Memorándum de Budapest como inválido, Ucrania podía intentar restaurar los desarrollos soviéticos en el campo de las armas nucleares o crear una «bomba sucia», una acusación de contaminación nuclear.

Así, Zelensky participó en la Conferencia de Seguridad de Munich, e insinuó la posibilidad de restaurar (o adquirir) el estatus nuclear de Ucrania. Como se anotó arriba, Zelensky consideraba que era necesario convocar una reunión de los estados participantes del Memorándum de Budapest, que se suponía garantizaría la seguridad de Ucrania a cambio de la renuncia a las armas nucleares: y argumentaba que Kyiv la estaba convocando por cuarta y última vez. Y si no se llevaban a cabo negociaciones, entonces podía reconsiderar la decisión de Ucrania de renunciar a las armas nucleares.

Por lo tanto, las palabras de Zelensky sobre un posible estatus nuclear de Ucrania “parecen un engaño, con la ayuda de las cuales las autoridades ucranianas están tratando de chantajear a Occidente y al mismo tiempo jugar con los sentimientos de una parte militante y nacionalista de su electorado, en que el presidente decidió confiar” .

Además, en Occidente probablemente tienen claro que esto es un engaño: todo es muy obvio e infantilmente ingenuo. Sin embargo, el politólogo ruso Konstantin Sivkov, al comentar sobre la declaración del presidente de Ucrania, planteó que Ucrania “no tiene el potencial para crear armas nucleares. Pero, la retirada del país del memorándum le dará la oportunidad de desplegar armas nucleares estadounidenses en su territorio” .

Las capacidades del complejo militar-industrial se concentraron en el sureste del país. En el territorio de las regiones de Kharkiv, Lugansk y Dnepropetrovsk, vivía el 18% de la fuerza laboral empleada en la producción militar, en la región de Nikolaev – 25,5%, y en la región de Kyiv – 17,5%.

4.            Europa y la crisis de Ucrania

La crisis de Ucrania tiene varios niveles de significado. Pero en el plano geopolítico es sobre si Europa seguirá desarrollando lazos económicos y políticos más profundos con Rusia de los que tenía antes del conflicto; o si Estados Unidos tomará medidas más agresivas para reducir la velocidad, dar marcha atrás, y potencialmente romper, la creciente relación económica de Europa y Rusia.

Los intereses estadounidenses vieron el surgimiento de la crisis general en Ucrania en 2013, como una oportunidad para asegurar aún más la hegemonía económica mundial de Estados Unidos mediante la prevención de lo que se percibe como una peligrosa desviación de Europa hacia una mayor integración económica con una Rusia que resurge.

Es muy bien conocida la creciente dependencia de Europa del gas y de la energía de Rusia. En las dos últimas décadas, la dependencia de Europa ha crecido hasta ocupar al menos una tercera parte de su gas de Rusia.

Sin embargo, con el conflicto en Ucrania en 2014, el derrocamiento del presidente Víctor Yanukovich en ese país y la incipiente guerra civil entre la Ucrania nacionalista y el sureste con población étnicamente rusa, el gobierno del presidente Vladimir Putin realizó un referéndum entre la población de la península de Crimea que resultó a favor de la reincorporación de ésta al territorio de Rusia. “El gobierno ruso temía que, en Crimea, una vez derrocado el presidente Víctor Yanukovich, se aceptara una base militar de la Organización del Atlántico Norte (OTAN). Por esta acción, Estados Unidos y la UE sancionaron a Rusia desde 2014.

El comercio de importación y exportación de Alemania, Italia y Francia con Rusia, en varias categorías, había crecido significativamente en la última década, incluyendo la producción y exportación de equipo militar. El desarrollo y exportación de dos portahelicópteros por parte de Francia hacia Rusia es simplemente un ejemplo de lo anterior. La sanción económica de Estados Unidos en contra del banco más grande de Francia BNP por nueve mil millones de dólares podría ser vista en parte, como la respuesta y amenaza de Washington a la entrega de los portahelicópteros a Rusia a pesar de la insistencia de Estados Unidos de negarlo. Así, los portaviones nunca fueron entregados.

Las propuestas de Estados Unidos para proveer a Europa de gas natural licuado es otro indicador de su intento por apartar a Europa de la fuente de abastecimiento ruso. Europa es muy importante y permite a Rusia obtener un punto de apoyo muy grande y la penetración económica de Rusia ya había ido muy lejos a la vista de los intereses de Estados Unidos.

Por lo que, cuando se ve de manera más global y estratégica, lo que parece ser una política errónea aventurera de Estados Unidos en Ucrania, que se pone en marcha y que es dirigida por un ala neoconservadora que domina el Departamento de Estado estadounidense desde 2014, es en realidad una intervención planificada y la respuesta por parte de los intereses de Estados Unidos.

La intervención directa de Estados Unidos en Ucrania, que desplazó a los europeos en febrero de 2014 para llevar a cabo el golpe de Estado en Ucrania, debería de ser vista, por lo tanto, en este contexto de la respuesta política de Estados Unidos a posibles cambios estratégicos a largo plazo en Europa.

¿Qué mejor manera de poner a Europa completamente de vuelta en el ámbito económico estadounidense, que precipitando una crisis política en Ucrania que llevara a Rusia a un conflicto militar prematuro y directo con Occidente? Mientras tanto, los neoconservadores y los demócratas intervencionistas estadounidenses han invertido mucho en hacer de Putin el político más detestado en Occidente, para justificar una gran inversión en nuevos aparatos militares y en costosas operaciones de propaganda.

Así, la política exterior de los Estados Unidos no se desarrolla por la voluntad del presidente solamente. Emerge como la opinión de consenso de las diversas facciones que compiten dentro del estado de seguridad nacional permanente. Y, aunque hay diferencias notables entre las facciones rivales, parece haber unanimidad en la cuestión de Rusia.

No hay prácticamente ninguna voluntad en el liderazgo político de los dos partidos principales para mejorar las relaciones con Rusia ya que este país está bloqueando la expansión de Washington hacia el este, por lo tanto, desde su perspectiva, Rusia debe ser derrotada. Los oponentes del expresidente Donald Trump dentro de la clase política estadounidense durante su mandato, insistían en que la política exterior de Estados Unidos debe apuntar a Rusia con el objetivo de debilitar el régimen de Putin o derrocarlo. Esto se considera un requisito previo para asumir el reto planteado por China.

Por otra parte, la abrumadora aprobación del proyecto de ley de sanciones contra Rusia a mediados de 2017, con el cual el Congreso de Estados Unidos obligó a Trump a bloquear el comercio ruso con Europa, sacudió al Kremlin. El proyecto de ley, aprobado con protestas de Alemania y Francia en ese momento, también intensificaría las tensiones entre Washington y sus aliados de la OTAN en Europa.

El objetivo de estas sanciones era vender el gas licuado estadounidense a Europa, pero el gas ruso es más barato y está más cerca. El paquete también incrementaba las restricciones a terceros países para hacer negocios con empresas rusas, en particular en el sector energético, lo que preocupaba a gobiernos europeos por la posibilidad de eventuales sanciones por apoyar proyectos de gasoductos con empresas rusas. Y las economías de Europa del Este son casi totalmente dependientes del gas ruso, pero esa dependencia energética es sólo «la punta del iceberg económico», visible de una creciente dependencia económica mutua entre Rusia y Europa.

Sin embargo, a pesar del conflicto por Crimea en 2014, Rusia y Alemania planearon la construcción del Nord Stream II, ya que las autoridades de Alemania entregaron los permisos para su construcción, que buscaba según Alemania, elevar la seguridad energética de la Unión Europea. «La compañía Nord Stream 2 AG obtuvo el permiso de construcción y operación del gasoducto en la zona económica exclusiva de Alemania», informó la empresa en un comunicado” .

Por lo que, la empresa rusa Gazprom, las alemanas EON y BASF, la anglo-neerlandesa Shell, la austriaca OMV y la francesa ENGIE firmaron el 4 de septiembre de 2015 un acuerdo para construir dos líneas para transportar 55.000 millones de metros cúbicos de gas al año.

Sin embargo, el entonces secretario de Estado de Estados Unidos, Mike Pompeo, dijo que su país y Ucrania harían sus mejores esfuerzos para detener un proyecto de gasoducto entre Rusia y Alemania. “Trabajaremos juntos para frenar el proyecto Nord Stream 2 que socava la seguridad económica y estratégica de Ucrania y la soberanía de los países europeos que dependen del gas ruso”, afirmó Pompeo tras una reunión celebrada con su homólogo ucraniano, Pavlo Klimkin .

En suma, Polonia, junto con Ucrania, Estados Unidos y otros países, se manifestaban en contra de la construcción del gasoducto Nord Stream 2. Polonia perdería así no solo las tarifas de tránsito de Gazprom, por un oleoducto de la época soviética que también atraviesa Ucrania. Ambos países tienen la intención de competir con Gazprom y llegar a sustituirlo en el creciente mercado del gas de la UE.

Tradicionalmente, como se anotó arriba, Rusia ha abastecido de gas natural a la Unión Europea. Pero, el gobierno estadounidense tiene el objetivo de vender gas natural licuado a Europa y esto se ha traducido en una serie de nuevas sanciones bajo el argumento de la intervención rusa en las elecciones estadounidenses de 2016. Pero en el texto de las sanciones es evidente este objetivo: El 17 de julio de 2017 el Senado estadounidense aprobó por una abrumadora mayoría (92-2) un nuevo paquete de sanciones a Rusia, donde aumenta las restricciones a terceros países para hacer negocios con empresas rusas, en particular en el sector energético, lo que preocupaba a gobiernos europeos por la posibilidad de eventuales sanciones por apoyar proyectos de gasoductos con Rusia .

Poco antes, en una visita a Polonia del 6 de julio de 2017, previa a la Cumbre del G-20 en Hamburgo, en una reunión de la denominada Iniciativa de los Tres Mares en Varsovia, Trump les dijo a los líderes presentes que deberían tomar las exportaciones de energía de los Estados Unidos como una alternativa a la dependencia del gas ruso. Y el lema fue “más caro, pero más seguro”.

Así, la Iniciativa de los Tres Mares es un esfuerzo de 12 países de Europa Central y Oriental para coordinar políticas energéticas. Entre otros objetivos, Trump le dijo a su audiencia polaca, claramente refiriéndose a Rusia: «Nos comprometemos a garantizar su acceso a fuentes alternativas de energía, por lo que Polonia y sus vecinos nunca más serán rehenes de un solo proveedor de energía” .

A mediados de 2022, La parada de Trump en Varsovia en ruta hacia la cumbre del G20 en Hamburgo fue calculada para alimentar los sueños polacos de respaldo estadounidense para bloquear el gasoducto ruso-alemán Nord Stream 2 bajo el mar Báltico desde el puerto Ust Luga al sur de San Petersburgo, hasta el puerto de Greifswald, Alemania, a mitad de camino entre Berlín y Hamburgo, a 80 km de la frontera polaca.

En sus reuniones con el gobierno polaco, Trump habló sobre la infraestructura de gas natural licuado (GNL) y las enormes posibilidades de importarlo del superávit de gas de esquisto producido por Estados Unidos. Pero el gas de esquisto de Estados Unidos enviado por tanques especiales desde un número muy limitado de terminales de GNL existentes en la Costa Este y el Golfo de México no es barato.

En junio de 2017, el primer embarque estadounidense de GNL llegó a Polonia desde la planta Saiten Pass de Cheniere Energy en Louisiana, y no fue barato. Los consultores de energía estiman que el precio en la terminal polaca de GNL en Swinoujscie es de $ 5.97 por millón de unidades térmicas británicas. El mismo gas en el mercado estadounidense hoy cuesta alrededor de $ 3 por millón de BTU. Se estima que el gas ruso que se enviaba a  Alemania en ese año costaba alrededor de $ 5 por MBtu.

En suma, enviar gas en tanques de GNL es un proceso costoso. Requiere la construcción de terminales especiales tanto en el puerto de origen como en el de destino. El gas debe primero transformarse en un estado líquido frío a aproximadamente -260 ° F, y cargarse en los buques tanque especialmente fabricados. En el destino, se requiere una terminal de GNL similar, donde el gas puede cambiarse nuevamente de estado líquido a gas para el consumo final. Todo esto es bastante costoso en comparación con las rutas de gasoductos.

Por el contrario, Rusia entregaba la mayor parte de su gas por estos gasoductos al mercado de la UE. El costo del gas ruso como resultado de este y otros factores es significativamente menor. Para Polonia esto parece no importar. Sueñan con reemplazar a Ucrania como el tránsito de gas a la UE con gas de Noruega y GNL de Estados  Unidos. Y tal vez con gas de Qatar si Washington no logra interrumpirlo mediante sanciones sauditas a este país.

Así, Polonia está construyendo una estrategia para convertirla en el nuevo centro de energía de Europa central para reemplazar el gas ruso. Este es el corazón de su proyecto Three Seas Initiative. Esta nueva terminal de GNL que fue construida a un costo de $ mil millones de dólares, puede aceptar 5 mil millones de metros cúbicos de gas por año, alrededor de un tercio del consumo anual de gas de Polonia e intenta aumentar esta cantidad. La estrategia exige hacer de Polonia un centro de gas natural para Europa Central al unir Polonia con Lituania, Ucrania, Eslovaquia y la República Checa a través de interconexiones.

Por lo tanto, bloquear el Nord Stream II era una gran prioridad de Washington, ya que las sanciones antes mencionadas de julio de 2017, decretadas por el Congreso y el presidente Trump, eran severas y de nuevo tipo contra Rusia, y entre otros objetivos, apuntaban explícitamente a la inversión en Nord Stream II. Las últimas sanciones económicas de Estados Unidos contra Rusia apuntaban directamente a las compañías involucradas en el respaldo de la expansión del oleoducto Nord-Stream II, de origen ruso-alemán, a través del Báltico, independientemente del tránsito de Polonia.

Conclusiones

La primera conclusión consiste en que al inicio del conflicto podía suponerse una fácil resolución y aparecía como un conflicto regional, pero al paso de los días, cuando Estados Unidos y la Unión Europea empezaron a mandar armas a Ucrania, el conflicto escaló a un enfrentamiento entra la OTAN y Rusia librándose en el territorio de Ucrania.

En segundo lugar, es evidente que la causa fundamental del conflicto es la competencia económica de las grandes potencias por el abastecimiento de gas a la UE, que cada vez demanda más gas para su consumo industrial y poblacional.

En tercer lugar, destaca la resistencia de Estados Unidos al crecimiento de la influencia de Alemania en caso de haber sido certificado por su gobierno el Nordstream 2, ya que se hubiera podido convertir en un centro de acopiamiento de gas ruso que posteriormente vendería a Europa y su crecimiento económico propio estaba garantizado con este nuevo gasoducto. ( que finalmente fue dinamitado por ucranios y polacos el 2022…) También es notoria la resistencia de Estados Unidos de que Rusia pudiera por la vía de abastecimiento de energéticos, tener mucha más influencia económica y política en Europa.

Por último, la enorme cantidad de sanciones aplicadas a Rusia no lesionaron totalmente su economía debido a que su comercio de gas y materias primas lo está redirigiendo al continente asiático, básicamente a China. Además, se ha creado una alianza estratégica, económica y comercial con China. La medida del gobierno ruso de respaldar su moneda, el rublo con el oro y vender el gas en rublos que recibe el banco ruso Gazprom, evitó la estrepitosa caída del rublo ruso frente al euro y el dólar.

Finalmente, Rusia está ganando en el terreno el enfrentamiento contra el gobierno de Zelensky y el ejército de Ucrania dirigido y armado por la OTAN. Comentario: estará ganando pero a un elevado costo en vidas y material. El conflicto se ha prolongado mucho más allá que lo estimado por los estrategas de la Federación Rusa.

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